Carlos Madrid y Rafael Maluenda: La Cabina y Cinema Jove frente al espejo.

Citar a Carlos Madrid y Rafael Maluenda en la puerta de los clausurados cines Albatros era ya una declaración de intenciones, aunque poco más había, para preparar este experimento. Ellos son los directores de los dos festivales de cine más reconocidos de la ciudad, La Cabina y Cinema Jove, que cuentan con 8 y 30 ediciones respectivamente. Al sentarse a conversar saben que tienen enfrente un espejo en el que mirarse según hablemos de trayectoria personal, de la experiencia en la gestión de festivales de cine o de cómo plantear con frescura los planteamientos de cada edición.

Al llegar, merodean por la puerta del cine, cerrado desde 2010, y comentan las películas que quedaron congeladas en la cartelera. Los carteles del tablón de corcho están quemados por el sol de todos estos años, pero aún pueden leerse los títulos.

Rafael Maluenda: Este recuerdo de la Valencia que fue puede ser un buen lugar para hablar de la Valencia que será.

Carlos Madrid: Aquí he vivido muchas tardes. Seguro que tú también.

Rafael Maluenda: Desde el año 87 aquí veía los clásicos, era lo que se programaba. Había algunas películas de estreno también, pero podías ver muchos clásicos: el Increíble hombre menguante, Historias de Filadelfia, Extraños en un tren, todo esto en cine que para mi era una maravilla, el poder ver estas películas que conocías como mucho a través de la televisión en una pantalla grande y en VOS.

Rafael y Carlos se conocen y han compartido largas charlas. Rememoran cómo y cuándo se conocieron y cuáles fueron sus primeras impresiones.

Carlos Madrid: Recuerdo que fue por Sara Mansanet, que trabaja en ambos festivales e insistió en que debíamos conocernos, porque dirigíamos dos festivales y era un absurdo que no nos conociéramos. Nos llevó a comer a un restaurante, La Salvaora creo, hace dos años. Yo en realidad no sabía qué pensar de ti.

Rafael Maluenda: ¡Yo tampoco!

Carlos Madrid: Te tenía, no voy a decir en un altar, pero sí en otra burbuja. Y La Cabina y Cinema Jove son festivales bastante diferentes en algunas cosas y en fin, para mí estabas un poco como en otro mundo. Creo que te había entrevistado una vez para una revista, no sé si te acordarás, para Silenci.

Rafael Maluenda: Sí es verdad. Y también me acuerdo de que representando a la revista viniste a un encuentro con Mateo Garrone en Cinema Jove, en el programa de Radio 3.

Carlos Madrid: Estabas al otro lado de la barrera. Nos conocíamos en lo profesional, en la distancia. De hecho me sorprendí, porque esa primera comida casi iba a ser por cumplir, conocernos y ya, pero nos tiramos hablando hasta casi las 7 de la tarde de cine, de libros, no sé.

Rafael Maluenda: Las personas que nos conocen a veces nos han dicho que hay un punto común, de apasionamiento por el cine, conocimiento de las películas. Me lo han comentado y mí me halaga, me alegra que sea así.

Carlos Madrid: Yo soy espectador de Cinema Jove desde los 14 o 15 años y para mí era un honor conocer a la persona que estaba detrás, conocer a una persona, más que a un festival.

Rafael Maluenda: A mi me costó conocer La Cabina. No había tenido la suerte de acudir. Recuerdo que en el momento de conocernos hubo una invitación por vuestra parte para ser jurado que no pude asumir y que sigue pendiente. Pero ya hemos superado lo de conocer La Cabina. Ya todo lo que nos llega es tan atractivo como para no querer salir de las salas durante los días en los que se desarrolla el festival.

En aquel momento yo tenía mucha curiosidad en ver cómo lo hacíais. Me llamaba la atención, a un nivel profesional, el planteamiento que teníais para captación de público, que me parecía muy interesante y me lo sigue pareciendo. Esos preestrenos, proyecciones especiales, clásicos del cine mudo, mediometrajes, la organización de fiestas para presentar los contenidos al público… Me parecía muy fresco.

Me llamaba la atención a nivel profesional, el planteamiento de La Cabina para la captación de público.

Carlos Madrid: Sí, lo de las fiestas nos gusta mucho, demasiado… Durante el resto del año, aparte de que nos aburríriamos si no hiciéramos algo, intentamos no limitar el mediometraje a los días del festival y normalizar la palabra, que parece un neologismo y no lo es. Es un término que no se conoce demasiado: película que dura entre 30 y 60 minutos. La distribución y la concepción comercial de esa duración no ha favorecido, pero es ta válida como cualquier otro metraje.

Rafael Maluenda: Para mí la palabra mediometraje era habitual pero estaba un poco soterrada por el tiempo. Ello denota ya una cierta edad en mi caso, o una edad cierta, porque desde niño aprendí la palabra mediometraje porque en Televisión Española, de vez en cuando, para completar programación, ponían un cartel que ponía “mediometraje” y daba paso a la proyección de un mediometraje.

Carlos Madrid: Vaya. Eso no lo sabía yo.

Rafael Maluenda: Hablamos de los años 70, en los que yo tenía una edad muy corta.

La Cabina y Cinema Jove suceden una vez al año, pero el resto del tiempo, ¿qué ocurre? ¿Cómo se mantiene la relación con el público?

Rafael Maluenda: En otro tiempo el festival Cinema Jove tuvo presencia a lo largo del año. Ahora cada vez más Europa, que a través del programa Europa Creativa, apoya el festival, demanda una presencia continuada a lo largo del año. Yo envidiaba cuando tú decías que a lo largo del año, para no aburriros, hacíais esta programación. Nosotros para no aburrirnos tenemos que resolver un montón de problemas para volver a levantar el festival como si partiéramos de cero cada vez. Es algo que venimos sufriendo en los últimos años años y que tenemos esperanza de que se resuelva para este edición de 2016, pero nos impide tener una presencia a lo largo del año, no porque no estemos, sino porque estamos intentando recuperar todo lo que ya tuvimos y que ha caído en el camino.   

Carlos Madrid: Mucha gente se cree que el trabajo total de un festival son los dos meses previos y no es así en absoluto. Si nos vieran en nuestras oficinas durante los doce meses previos preparando todas las cosas que sucederán en el festival… todas las negociaciones, consejo de selección cuando se pone en marcha, redacción de las bases, hablar con cada productora y distribuidora que esté interesada en participar, subvenciones, todo el papeleo… eso lleva muchísimo tiempo.

La Cabina es una iniciativa propia que se engarza de dentro del aula de cine de la Universitat de València. Somos festivales diferentes un muchas cosas y esta es una de ellas. Hay una descompensación, como la que dice Rafa, pero a otro nivel. Ponemos mucho de nuestra parte altruistamente y es cierto que intentamos guisárnoslo y comérnoslo entre unos pocos a la hora de hacer esos pases durante el año.

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Rafael Maluenda: Al final no hay tanta diferencia. Aunque Cinema Jove cuenta con un equipo profesional que cobra por ello, no está exento nunca de la pasión por todo lo que implica el festival. Vivimos situaciones en las que hablar de kafkiano es darle un exceso prestigio a un caos que tiene más de berlanguiano. A menudo es necesario que los que trabajan en Cinema Jove vayan mucho más allá de lo que es su verdadera función profesional para poder rescatar contenidos, hacer equilibrios en el alambre sin red y llegar a fechas. No es tanto una cuestión de agilidad, sino de circunstancias distintas. Pequeñeces de la burocracia que ralentiza y supone un obstáculo grande e impide el desarrollo de los eventos.

Yo me he encontrado en una reunión en la que una persona que no tiene ningún conocimiento sobre la funcionamiento de festivales de cine ni ha ido nunca a ninguno de ellos y me ha estado discutiendo, como director del festival, sobre el montaje de los equipamientos cinematográficos. Esto es no entender absolutamente nada y tener que estar dando este tipo de explicaciones genera una complicación para todo el trabajo del día a día.

A veces uno tiene la impresión que aunque el festival tenga uno, dos tres o 30 años como el nuestro, el obstáculo siempre está en que un equipo que no es el del festival que debería resolver las piedrecitas en el camino lo que se dedica es a poner en cuestión cosas elementales y no se comprende que el trabajo de una edición es el trabajo de todo un año y da la impresión de que se piensa de que dos semanas antes nos vamos todos juntos a un videoclub a buscar las películas que vamos a proyectar. Esa falta de comprensión de quienes deberían reforzar la base para que nosotros podamos construir el edificio a veces es el principal obstáculo.

Carlos Madrid: De hecho una vez que quedamos que venías de resolver unos problema similar a estos te dije que te envidiaba por muchas cosas pero que esta no es una de ellas. Y dijiste que si supiera más cosas te envidiaría por menos todavía.

Rafael Maluenda: ¡Estoy convencido!

Carlos Madrid: Nosotros, a pesar de que la diferencia de presupuesto es grande, no podemos compararnos, hemos gozado de cierta libertad de movimientos. Compruebo que conforme entran instituciones y sobre todo, combinaciones de instituciones, la cosa se ralentiza por cosas tan nimias como dónde colocar un logotipo.

Conforme entran instituciones y sobre todo, combinaciones de instituciones, la cosa se ralentiza por cosas tan nimias como dónde colocar un logotipo.

Y hablando de la ciudad, ¿cómo es la relación de Valencia con el cine?

Carlos Madrid: Hay tanta oferta cultural que el cine es sólo una de todas las ofertas que hay. Los que programamos cine tenemos que estar mas atentos a comunicar mejor con la ciudadanía. El cine suele ser el hermano pequeño de cosas más, quizá vistosas, como la danza, las artes escénicas, las exposiciones … quienes gestionan estas disciplinas han sabido comunicar mejor y darse a conocer mejor. Tenemos que hacer un esfuerzo comunicativo porque la ciudad responde igual de bien a diferentes festivales de cine, de danza o de teatro. Cuando se hace una buena comunicación y se intenta captar a los públicos de varias maneras, el público ha respondido perfectamente.

Rafael Maluenda: Recuerdo a bastantes directores de festivales cuando yo empezaba que solían decir que los festivales de cine funcionaban muy bien en ciudades pequeñas (San Sebastián, Sitges)  porque no había otros eventos llamando la atención a la vez. Valencia sin embargo sí es una ciudad con una riqueza cultural que responde mucho a una inquietud ciudadana. Aquí se vive el arte y la cultura de una manera especial pero en ocasiones si no se tiene la estrategia de comunicación adecuada esa diversidad puede desorientar al potencial consumidor de todo esto.

Sin la estrategia de comunicación adecuada la diversidad de propuestas culturales que hay en la ciudad puede desorientar al potencial consumidor.

Nosotros  procuramos estar en foros no exclusivamente cinematográficos para potenciar el trasvase de público de museos, conferencias… que luego pueden acudir a actividades del festival. Al final estamos en una ciudad grande, tercera ciudad de España.

Carlos Madrid: Pero, ¿Valencia es grande o pequeña? O es mediana…

Rafael Maluenda: Comparado con otra ciudades es grande, comparada a Madrid y Barcelona es una ciudad donde todo está a mano, solemos decir. En cualquier caso se requiere un revestimiento de la ciudad para que todo el mundo sea consciente de que ese evento está sucediendo. Es una pena cuando alguien te dice “Ay, no supe que programábais esto”.

Carlos Madrid: Pero para conseguir ese revestimiento necesitas una serie de llamadas, poner de acuerdo a dos concejalías,etc. Tienes que convencer a esa persona de que no es que tú vayas con un capricho tuyo, es lo que necesita el festival. Si lo deciden apoyar tienen que apoyar todas esas pequeñas partes que sumadas son el proyecto.

Valencia Vibrant

Rafael Maluenda: Además de lonas y banderolas, también hay un trabajo que hacer con los comerciantes de la ciudad, con cómo la ciudad vive los festivales. Los festivales de cine más conocidos hoy día nacieron en sus ciudades por un empeño de sus comerciantes para alargar la temporada estival turística, por ejemplo en Cannes, que se celebra en mayo, pero alarga junio y julio.

Carlos Madrid: Cannes empezó en septiembre en los años 40.

Rafael Maluenda: ¿Sí? Para alargar la temporada estival del otro lado. Y así otros festivales del mundo. Es importante que la ciudad conozca que eso es compatible.

Carlos Madrid: El ejemplo de Clermont Ferrand es siempre un referente de cómo debe una ciudad tomarse un festival y cómo debe un festival tomarse la ciudad. Con 100.000 habitantes, todo el mundo participa.

Rafael Maluenda: Se generan colas de mil personas para ver cortometrajes.

Carlos Madrid: Y en la panadería hablan de los cortos que han visto, se recomiendan unos a otros… Se ha logrado crear una generación o dos de espectadores que aman el cine y al festival porque da vida a la ciudad.

Rafael Maluenda: Yo por elevación admiro admiro a Francia por un sistema de educación que ha sabido poner a la cultura como base de la vida de una sociedad.

La propuesta de valor de un festival de cine.

Carlos Madrid: Un festival tiene que transmitir el concepto de exclusividad, que el público no va a tener otra oportunidad de ver esos cortos, largos o medios. Hay un consejo de selección que va por todo el mundo buceando entre catálogos de distribuidoras. Nosotros hemos reducido de 300 a 25 películas. Lo mejor del panorama mundial del mediometraje estará en Valencia durante diez días. Eso es lo suficientemente exclusivo para alguien cinéfilo se dedique a ver un par de tardes a ver la programación.

Un festival tiene que transmitir el concepto de exclusividad, enviar el mensaje de que el público no va a tener otra oportunidad de ver esos cortos, largos o mediometrajes.

Rafael Maluenda: ¡E incluso a alguien no cinéfilo! Al final los mensajes están claros para nosotros, para ti, para mí, para nuestros equipos. Pero es difícil colocarlos si no cuentas con la herramientas adecuadas. Desde 2008 con todo el tema de la crisis Cinema Jove ha perdido más del 50% de su presupuesto. Llegó un momento en que nuestra decisión debía ser o gastar el dinero en contenidos o gastarlo en en promoción. Si lo gastas en promoción y no hay contenidos, estás vendiendo humo y de eso el ciudadano está cansado.  

Pero sobre el concepto de exclusividad, es clave. Cuando Mateo Garrone hizo Gomorra en 2008 la prensa especializada hablaba de un cineasta “invisible” en España hasta el momento. El espectador de Cinema Jove podría pensar “hombre invisible relativamente, porque yo ya lo he conocido y he visto cuatro de sus películas en Valencia.” Y los medios de comunicación que acudían al festival, exactamente igual. Esa es nuestra exclusividad. Los cineastas que vienen a Cinema Jove son los que en los años sucesivos van a ganar premios en los principales festivales del mundo: Cannes, Berlín, Venecia.  

Valencia Vibrant

Carlos Madrid: Pero hay que aportar esa primicia y también comunicarla. Es como cuando te preguntan “Voy a ver una película a tu festival, ¿cuál me recomiendas?” “Esta.” “¿Y de quién es?”. Y dices mira, da igual el nombre que diga, porque los directores no son conocidos. Deberías venir a ver cualquiera, porque es de Cinema Jove, porque es de La Cabina. La marca es el nombre del festival. Viniendo al azar vas a poder ver producto de calidad porque en ello nos esforzamos. Ese es el verdadero cambio de chip, no decir qué nombres vienen, aunque la prensa juega más con un director famoso.

Rafael Maluenda: La prensa siempre te pide siempre un nombre

Carlos Madrid: Sí, y te entran ganas de decirles: Señor o señora periodista, ¿puedes ayudarme a hacer célebres estos nombres que sabemos que son buenos, cuyas películas van a dar que hablar?

Vicios y virtudes de Cinema Jove y La Cabina vistos por el contrario

Rafael Maluenda: La Cabina es un festival que me seduce mucho, primero por la identidad del festival. Vamos a hacer mediometrajes. Nadie los hace. Además, cuentan con un nombre que en España es todo un icono. La presencia de los clásicos y la frescura de los planteamientos muy estimulante para cualquier festival con trayectoria mayor. Ves la agilidad de La Cabina para muchas cuestiones y dices claro, es que es así de sencillo, debería ser así de sencillo. En nuestro caso no es tan sencillo porque hay otras implicaciones ajenas a la propia gestión del festival.

¿Qué reto tiene La Cabina? Crecer defendiéndose de todo obstáculo burocrático.

Carlos Madrid: La secciones oficiales de Cinema Jove han traído a la ciudad algo que no llegaba por cauces comerciales. Cinema Jove me ha descubierto toda una generación de cineastas y por eso sigo confiando en la marca dándome igual el nombre del director. Los encuentros con el público en el Astoria te permiten preguntar de primera mano a cada cineasta lo que quieras, más allá de la proyección de la película. Vemos el otro lado del cine y del cineasta. Además, en las sesiones al aire libre del “ El joven (nombre del cineasta consagrado)…” hemos podido ver las primeras películas de grandes directores, con todos los defectos y la ingenuidad de su primer cine.

Estas virtudes están entroncadas con los defectos. Un defecto de Cinema Jove es que en la última edición ya no estuvieran estas secciones de “El joven…” o “Cuadernos de rodaje”, así que aprovecho para decir que me gustaría que que volvieran.

Rafael Maluenda: A mí también. Ha sido debido a una cuestión presupuestaria como conoces, pero estamos trabajando para recuperarlas el próximo año.

Carlos Madrid: Además, quitasteis la limitación de edad para presentarse para no ser endogámicos con el cine de cineastas jóvenes. Creo que hay tanto cineasta joven que ya no seríais endogámicos. A veces tengo ese choque de conceptos. Lo de “Jove” yo intentaría reforzarlo más.

Rafael Maluenda: Nos resultaba absurdo poner el valor en la edad del cineasta. No queremos que parezca que los cineastas jóvenes lo están inventando todo. Ellos aportan su mirada particular pero no dejan de ser fruto de una tradición, aunque sea para subvertirla.

Carlos Madrid: ¡Te propongo una sección!

Rafael Maluenda: ¿Sí? ¡Qué bien, qué bien!

Carlos Madrid: Hay cineastas de edad avanzada que se mantienen jóvenes de espíritu. La sección podría seleccionar a alguien explícitamente mayor pero con una producción fresca. Se podía llamar así: “Jóvenes de espíritu”

Rafael Maluenda: Young at heart. Me gusta. Esa es la idea al final de Cinema Jove. Lo que es joven es el cine y no tanto el cineasta. 

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¿Cómo son las infraestructuras y los equipamientos en Valencia?

Carlos Madrid: En Valencia está la sala Berlanga que compartimos. Cinema Jove tiene también la sala Rialto. Las salas se quedan cortas con respecto al público que tienen o que aspiran a tener los festivales. Por eso tenemos que ir buscando más sedes como el IVAM, la sala Bancaja, La Nau…

Rafael Maluenda: Para nosotros el Instituto Francés, MUVIM o la Fundación Bancaja son espacios clave. Sin duda el mejor equipamiento es el de la sala Berlanga porque te permite cualquier tipo de formato. A partir de ahí, el resto de salas combina la proyección en 35mm, pero falta hacer el salto a digital profesional, puesto en que muchos caso lo que hay es reproducción en DVD, que no es formato más apropiado para un festival. Pero comprendemos que la adaptación de equipamientos cinematográficos al digital es muy costosa en términos de presupuesto.

La crítica de cine y el periodismo cultural en Valencia

Rafael Maluenda: La cuestión de la crítica cinematográfica en la ciudad depende mucho del panorama de los medios de comunicación en Valencia. Yo recuerdo cuando no hace mucho periodistas de cada periódico acudían a ver las películas de la Sección Oficial porque era su obligación. Tenemos que ser comprensivos porque los medios han pasado por dificultades en la crisis. Hay poco personal dedicado a cubrir eventos de cultura. Antes había crítica de cine en los periódicos. Estaba el periodista que hacía la crónica, el que hacía la crítica y el que hacía los eventos. Todo eso ha quedado reducido a la casi nada.

Los periodistas tienen que sentir que nuestro festival es marca suficiente. Hay que trabajar esa comunicación mucho más.

Carlos Madrid: Ha quedado relegado a blogs específicos con gente que se lo guisa y se lo come. Aun quedan islitas de gente que sí que está dispuesta no ya a perder, sino a invertir su tiempo en ver las películas. Yo me colé en bastantes pases de prensa de Cinema Jove en su día y es verdad que ya no se ve a tantos críticos. A parte de eso, la marca de la que hablábamos antes tiene que servirnos no solo para los espectadores, sino para los periodistas. Tienen que sentir que nuestro festival es marca suficiente como para que ellos pasen un rato en el pase matinal viendo contenido interesante para sus medios. Tenemos que trabajárnoslo más para ganarnos a ese público.

El público objetivo de un festival de cine

Rafael Maluenda: Me gustaría pensar que no hay mucha diferencia entre el público objetivo de Cinema Jove y el de La Cabina. A veces reconoces a personas que son el mismo público y eso te satisface. El nuestro es un público joven y universitario pero no sólo. También hay personas mayores de 40 años, profesionales cinematográficos, también de otras ciudades, o personas que trabajan y toman las vacaciones para venir a disfrutar del festival. Esto es satisfactorio porque te das cuenta que el trabajo que hacemos no es para cuatro locos y que realmente sí se genera una respuesta a una inquietud artística y cultural que existe en la ciudad.

Carlos Madrid: El público de La Cabina, aunque empezó joven, hemos visto cómo el rango de edad es cada vez es más amplio y esto nos satisface. En general se trata de un curioso, inquieto y desprejuiciado, que le gusta ver propuestas y lenguajes nuevos. Después de ocho años ya hemos podido demostrar a algunas personas que nos miraban por encima del hombro, con desconfianza o desconocimiento, que nuestra propuesta es interesante, porque han acudido al festival y han repetido.

Un festival de cine en Valencia. ¿Por qué no otra ciudad?

Carlos Madrid: Mucha gente ha venido a decirme: “¿No te das cuenta que si hicieras esto en Madrid triunfarás mucho más, llenarías más las salas?”. Mi respuesta es siempre la misma: No pienso cambiar de ciudad por varias razones. El público es cada vez mayor. Hay una polarización de la cultura en Madrid y Barcelona y hay mucha gente que ha migrado para hacer proyectos grandes, con mayor público, instituciones más grandes, etc… Yo creo que debemos huir de eso, sobre todo cuando el público responde bien. ¿Que queda mucho por hacer y las instituciones de aquí deben darse cuenta de muchas cosas? Sí, pero eso no significa que no se vayan a dar cuenta nunca. Insistiendo un poco creo que va a ser posible.

Rafael Maluenda: A mí es algo que profesionales del sector a nivel nacional me han dicho muchas veces. Hay una frase que a mí me quedó en la cabeza cuando empezamos a sufrir las reducciones presupuestarias. Me dijeron: “Vuestro festival, de hacerse en Madrid, sería el festival cool de España.“

Valencia Vibrant - Carlos Madrid y Rafael Maluenda

Carlos y Rafa. Cualidades necesarias para dirigir un festival de cine

Rafael Maluenda: Carlos, yo entre tus cualidades como director de La Cabina veo muchas que se desprenden de tu personalidad. Una capacidad de trabajo en equipo muy grande, de contagiar la pasión a  tu equipo. Por otro lado, un conocimiento del mundo del cine sin aspavientos, sin aleccionar, sino con una intención de compartir, lo que da credibilidad a las propuestas que haces desde el festival. Otra cualidad importante es la agilidad muy grande que has demostrado para convertir las dificultades en recursos.

Carlos Madrid: Me has dejado un poco… ¡Ahora no sé que decir! Yo creo que tienes una diplomacia a prueba de bombas, que te toca lidiar con gente de muy distinto pelaje y con muchas instituciones con distintos idiomas y pareceres. Modulas muy bien y sabes llegar a un encuentro y a una armonía con todas. Entroncando con esto, hay unos encuentros con la burocracia de los que sales resolviendo el problema. Yo no sé si podría meterme en la maraña sin salir despellejado. Y acabas haciendo el festival pese a todos los palos en la rueda o piedras en el camino. Y el amalgamar públicos es clave. Has sabido mantener propuestas que han unido públicos y has cuidado las secciones para que se mantuvieran y el público las fuera apreciando. Eso es de valorar.

Yo no sé si podría meterme en la maraña burocrática sin salir despellejado. Y acabas haciendo el festival pese a todos los palos en la rueda o piedras en el camino. Eso es de admirar.

¿Un director de un festival de cine es un cineasta frustrado?

Rafael Maluenda: No, no, no lo creo. Tengo alma de cineasta porque era mi camino, que dejé para meterme en Cinema Jove. Sigo escribiendo y en contacto con la industria. Más que un cineasta frustrado el director de un festival de cine es muchas ocasiones un crítico de cine o un amante de cine. Sí es necesaria la pasión y el conocimiento de lo que haces desde una perspectiva histórica e internacional. Es importante y no siempre ocurre, que se hable idiomas. Cuando yo empecé no era demasiado común en España que un director de festival hablara inglés. Yo creo que ya está superado.

Carlos Madrid: No en todos.

Rafael Maluenda: En general, sí. Yo creo que no es necesario haber querido ser cineasta pero sí comprender cómo funciona el sector para hacer algo que le sirva al público y a la industria.

Carlos Madrid: ¡Está diciendo todo esto pero ha dirigido dos cortos!

Rafael Maluenda: Ay sí, pero es que no quiero que se vean. Hay uno que se puede ver. ¡El otro lo vi recientemente y no es tan malo como lo recordaba!

Carlos Madrid: Yo no soy ni cineasta ni frustrado. Si que me apasiona el cine y veo todas las películas que mi tiempo me deja. Yo participé en dos cortos que ahora me daría vergüenza nombrar. El haber participado en rodajes (cuatro o cinco en mi caso) y el estar en contacto con cineastas es bueno porque les comprendes mejor.

Rafael Maluenda: No puedes permitirte la frustración. Eso solo agranda el obstáculo e inmoviliza tu capacidad para dar el servicio que tienes que dar.

Carlos Madrid: Y es que te quitaría las ganas… Y sin ganas esto no sale porque todos los años empiezas de cero. Vale que a lo mejor ya hay una marca hecha, hay gente a espera algo de ti, espectadores pendientes… pero cada edición implica cineastas nuevos, películas nuevas, secciones oficiales nuevas. Y sin empuje y pasión por lo que estás haciendo, no vas a hacer absolutamente nada.

Rafael Maluenda: Hay que ser apasionado. Es imprescindible ser apasionado.

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Showing 2 comments
  • Pepe Romera
    Responder

    Excelente trabajo V&J.

    🙂

    • Violeta Garín
      Responder

      ¡Gracias Pepe! Este es sólo el primer encuentro de muchos que vendrán. ¡Un abrazo!